16 de enero de 2018

Nouvelles figures du psychanalyste. Question d’Ecole. Effets politiques de la formation, per Gil Caroz



 http://www.causefreudienne.net/event/question-decole-2018/


Eveil, acte et action
Quelle est cette potion magique donnant aux adhérents du Champ freudien une force de mobilisation politique efficace qui ne fait que croître ces deux dernières décennies ? Le constat de cette vitalité n’est  pas seulement le nôtre. Il est partagé par un grand nombre de personnes qui ne s’engagent pas nécessairement dans la voie analytique.

Est-ce le fait que la psychanalyse telle qu’elle rayonne à partir de notre École séduit particulièrement des individus ayant une conscience politique vigoureuse ? Nous pensons au contraire que c’est la formation du psychanalyste qui politise le « candidat ». Non pas qu’elle le rende davantage fervent d’un discours de « gauche » ou de « droite ». La formation desserre les adhérences aux idéaux. Si le psychanalyste, toujours en devenir, est porteur d’un idéal politique, c’est pour autant que sa formation n’est pas encore aboutie. En revanche, si cette formation est politisante, c’est qu’elle le transporte des impasses individuelles de sa subjectivité vers une implication dans la « subjectivité de son époque »[1].

En 2003, suite à l’amendement Accoyer qui visait l’obtention d’un contrôle étatique de leur formation, les psychanalystes sont sortis une première fois de leur neutralité clandestine pour initier une série d’actions de défense de la psychanalyse, des psychanalystes et de leur pratique. Depuis lors, cette action n’a jamais cessé et on a eu l’occasion de le constater encore récemment en Belgique autour de la loi sur les professions de santé mentale et en France lors de la lutte contre le projet de résolution dit « Fasquelle » qui visait à « interdire et condamner » la psychanalyse dans le traitement de l’autisme. Mais l’effet politique de la formation, au-delà de la défense de la psychanalyse et de sa clinique, a été isolé de façon particulièrement aigue lors de l’année écoulée, dénommée par Jacques-Alain Miller « l’année zéro du Champ freudien ». Dans sa conférence du 24 juin dernier[2], il décrit ainsi la traversée qui eut lieu à ce moment-là : « quelque chose a été touché qui a mis en question et même en cause les fondements même du discours psychanalytique […]. 

Débouler sur la place publique, prendre parti dans la consultation électorale, en appeler à l’opinion des citoyens et se mobiliser sur l’ensemble du territoire national, cela n’a jamais été fait dans l’histoire de la psychanalyse ». Après 37 ans d’incubation, d’élaboration autour de l’éthique de la psychanalyse et de prédominance du « retour à la clinique » lancé en 1981, l’École est passée à un autre niveau.. Ainsi, la prise de partie de l’ECF contre les ennemis du genre humain est, selon Jacques-Alain Miller, une passe de l’École comme sujet.

Cette École-sujet qui vient de faire cette traversée n’est pas un individu. Elle est divisée, ce qui la met à l’abri de la folie. C’est dire qu’il n’y a pas une position unique qui serait celle du sujet de l’École. Celui-ci se déduit plutôt de la grande conversation continue entre ses membres dans leurs diverses positions. Toutefois, une chose est claire : la position axiomatique du psychanalyste en tant qu’indifférent, en tant qu’il ne prend pas parti, n’est pas un mot d’ordre. Elle n’a jamais été promue ni par Freud, ni par Lacan.

L’effet politique de la formation n’est pas présent uniquement dans la « réalité transindividuelle du sujet »[3] de l’École. Il est présent tout d’abord dans les cures quand celles-ci produisent du psychanalyste. La chute des idéaux, la désidentification, la traversée du fantasme et la réduction du symptôme ont des incidences non seulement sur la clinique de l’analysant-praticien, mais aussi sur le style et l’intensité de la mobilisation politique de chacun. Lacan invite « celui qui ne peut rejoindre à son horizon la subjectivité de son époque »[4] à renoncer à la cure dite « didactique ». Ceci ne veut pas dire que l’action politique est nécessairement le lot de tout psychanalyste, mais que dans tous les cas son acte politique est déduit d’un rapport éveillé au réel, dégagé de tout idéal ou programme préconçus.

Lors de la journée Question d’École du 3 février 2018, nous souhaitons tirer quelques conséquences de l’année zéro du Champ freudien sur la formation du psychanalyste et sur les nouvelles modalités de son action dans le monde.

Gil Caroz, Président de l’ECF
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[1] Lacan J., « Fonction et champ de la parole et du langage en psychanalyse », Écrits, Paris, Seuil, 1966, p. 321.
[2] Cf. https://www.lacan-tv.fr/videos_categories/les-cours-de-jacques-alain-miller/
[3] Lacan J., ibid.
[4] Lacan J., ibid.

 

14 de enero de 2018

En realidad nunca estuviste aquí, de Lynne Ramsay, por Irene Domínguez

Lacan ya nos lo dijo: si una obra de arte nos conmueve, es por su capacidad de sacudir nuestro inconsciente, de hacer resonar en cada uno resortes olvidados y perdidos en los callejones lejanos de nuestra infancia, mucho más allá de lo que somos capaces de comprender.
 
La galardonada película de Lynne Ramsay, En realidad, nunca estuviste aquí, está a la altura de dicha definición. El titulo mismo apunta ya a ese montaje, puesto que, la trama de una obra de tal envergadura siempre se despliega en un doble plano: está lo que sucede en la “realidad”, la historia que cuenta, y a su lado, en otro plano mucho más silencioso, su estructura, aquello que habla al espectador. De la conjunción de ambos emana su fuerza poética. Y es que quizás, finalmente, una producción artística solo es merecedora de ese nombre, si consigue emular un poema.
 
FILMAFFINITY la presenta de este modo: “Joe (Joaquin Phoenix), ex marine y antiguo veterano de guerra, es un tipo solitario que dedica su tiempo a intentar salvar a mujeres que son explotadas sexualmente. No se permite ni amigos ni amantes y se gana la vida rescatando jóvenes de las garras de los tratantes de blancas. Un día recibe la llamada de un político porque su hija ha sido secuestrada”.
 
Joe es el anti-héroe de esta tragedia contemporánea; un ser frío y brutalmente cruel, que asesina sin pestañear con un martillo de colgar cuadros. Vive con su madre, sobreviviente de la barbarie, único ser humano con el que tiene relación. El mundo post-apocalíptico en el que se mueve, es el correlato de los nubarrones de su propia historia, que empezarán asediarlo desde el momento en que acepte el encargo de rescatar a una niña de una trama de prostitución infantil para políticos de altas esferas.
 
Nuestro protagonista, este extraño ser parecido a un zombi, más muerto que vivo, tiene, no obstante, un síntoma: la asfixia. Ese ahogo tan particular, es a la vez, lo que él mismo se provoca, como aquello de lo que quisiera librarse. Los flash-back a su infancia muestran cómo lo construyó: en las escenas de violencia entre sus padres, mientras su madre se escondía bajo una mesa, él se encerraba en el armario e introducía su cabeza dentro de los plásticos que protegen la ropa de los ácaros. Allí, sin aire, sin ruido, trataba de hacerse una burbuja que lo aislara del mundo… y esa solución, a su vez, le provocaba la asfixia.
 
La última misión, no obstante, va a cambiar el rumbo de nuestro hombre. Si bien ésta empieza como cualquier otra, -con una compra de material para la masacre en la tienda de bricolaje y el reguero de muertes instantáneas propinadas con un martillo-, esta vez, en el último paso, algo falla: con la víctima rescatada de las garras de sus violadores, no puede concluir la entrega. El padre de la niña se ha suicidado. Acto seguido, una panda de mafiosos asesinos, le arrebatan de los brazos a la niña que se aleja gritando su nombre.
 
A partir de ese momento, la vida de Joe se pone realmente a prueba: quizás no lo sepa, pero ahora hay algo propio en juego para él. Ingresamos en ese instante, en su tramo más brutal, onírico y poético. Después de hallar asesinada a su propia madre, Joe corre asfixiado, se hunde en las aguas con su cadáver en brazos. ¿o es el de la niña? y casi al tocar fondo, se desprende del cuerpo, y vuelve a la superficie. Hermosa imagen de la extracción del objeto a, de la doble operación de alienación y separación que anuncia de este modo el surgimiento del sujeto.
 
Así, una vez sacudido y despertado abruptamente a nuestro héroe de su sueño eterno, la película prosigue entrelazando la historia de la niña, con la del niño que él fue, añadiendo a cuenta gotas, delicados detalles a la escena imborrable de la infancia; esa que determinó su ser, y allí a ras de suelo, vemos arrastrarse la sombra del padre: un par de piernas grises, con un martillo colgando del brazo.
 
En esta maravillosa película, podréis encontrar la rescritura de obras de arte inmortales: la sed de venganza de Hamlet, o su lazo casi incestuoso con la madre, que a su vez le provoca la fantasía continua de acuchillarla, como en la Psicosis de Hitchcock. Revisitamos la soledad y el cansancio del héroe trágico, como sucedió a Edipo en Colona, ese que siempre parece estar exhausto al final del camino. También Joe, igual que hiciera Antígona, rehúye someterse a las leyes de los hombres para estar bajo la de los dioses, aunque éstos hayan decidido abandonarnos para siempre.

Pero si hay algo memorable, es su escena final, en tanto ésta puntúa un comienzo. Joe y la niña sentados en una cafetería a punto de emprender un viaje a ninguna parte. Una ensoñación última tienta a Joe al suicidio, pero despierta con la sonrisa de su pequeña acompañante anunciando un día de sol radiante; y por esa brecha de luz, vi asomarse a una Lolita contemporánea, cuyo lazo al otro está listo para reinventar una nueva versión del amor, más allá del suicidado padre, pero no sin su cadáver.
 
Esta película arranca una forma de un mundo inexistente habitado por la ausencia de toda prohibición, por la inoperancia de cualquier ley, lengua o creencia. La consumación del capitalismo ha transformado la vida en un infierno de aburrimiento de un mandato continuo de goce en bruto, y eso siempre desemboca en el hastío y el odio a sí mismo más profundos. El exceso, la barbarie y el crimen gobiernan el planeta, por eso este héroe es una especie de santo, un niño que, transmutando el dolor de su humana existencia, puede soltar al fin el martillo del padre, e iniciar el camino de reinventar el amor, ése que le señala su castración: sendero que necesariamente tendrá que construir alejándose de las herencias y las promesas recibidas y esperadas.

13 de enero de 2018

Asociación Mundial de Psicoanálisis. Condolencias / Condoléances


 
 
Asociación Mundial de Psicoanálisis
 
Condolencias


Acabamos de recibir con mucha tristeza desde la Escola Brasileira de Psicanálise la noticia del fallecimiento de nuestro colega Luiz Henrique Vidigal, miembro de la EBP y de la AMP en Belo Horizonte.

Conocíamos a Luiz Henrique desde los inicios del Campo Freudiano en Brasil. Fue parte muy activa de la fundación de la EBP y sostuvo siempre una participación y una enseñanza muy valorada por todos sus colegas, más allá de Brasil.

Queremos transmitir a sus familiares, a su esposa Maria Cristina, colega miembro de la EBP, y a sus hijos Aline y Eduardo, así como a la EBP y a todos su amigos, nuestras condolencias en nombre de la AMP.

Miquel Bassols, Guy Briole, Anne Ganivet-Poumellec,
(Buró de la AMP)




Condoléances

Nous venons d’apprendre avec une grande tristesse, par l’École Brésilienne de Psychanalyse, le décès de notre collègue Luiz Henrique Vidigal, membre de l’EBP et de l’AMP à Belo Horizonte.

Nous connaissions Luiz Henrique depuis les débuts du Champ freudien au Brésil. Il fut un des fondateurs les plus actifs de l’EBP et il a toujours soutenu une participation et un enseignement très appréciés de tous ses collègues, au-delà même du Brésil.

Nous transmettons à ses proches, à son épouse Maria Cristina, notre collègue membre de l’EBP, à ses enfants Aline y Eduardo, ainsi qu’à l’EBP et à tous leurs amis, nos condoléances au nom de l’AMP.
 
Miquel Bassols, Guy Briole, Anne Ganivet-Poumellec,
(Bureau de l’AMP)

11 de enero de 2018

Clinique sous transfert Clinique sous transfert au CPCT-Paris - Argument

 

Clinique sous transfert

Clinique sous transfert au CPCT-Paris

Quelle forme prend le transfert dans un traitement au CPCT ? La brièveté et la gratuité du traitement ne le remettraient-ils pas en question ? De quel transfert s’agit-il alors ? Et comment le manier en seize séances ? Voici quelques questions que nous proposons de traiter cette année, à travers l’exposé de cas, lors des traditionnels rendez-vous cliniques du CPCT-Paris.

Freud a indiqué dès 1904, dans ses écrits sur la technique psychanalytique, les règles qui régissent la mise en place du traitement psychanalytique. Selon lui le transfert est un phénomène primordial, nécessaire et spontané dans la relation de parole. Il permet d’entrer dans le travail analytique et fait partie intégrante du traitement, même s’il en constitue par la suite un obstacle.

Lacan précise que « Le phénomène de transfert est lui-même placé en position de soutien de l’action de la parole. »1. En 1964, lors de son séminaire, il posait la question de savoir Qu’est-ce qui fonde [la psychanalyse] comme praxis ?2 C’est en isolant ses quatre concepts fondamentaux, à savoir l’inconscient, la répétition, la pulsion et le transfert, qu’il y répond. Concepts sans lesquels la psychanalyse ne saurait être.

Le transfert est, en effet, un instrument essentiel au travail analytique. Si l’année dernière lors de notre journée d’étude, nous avons pu montrer en quoi la séance lacanienne au CPCT était l’occasion d’une « tuchê », d’une rencontre avec l’inconscient, cette année sera l’occasion de souligner que cette rencontre – avec l’inconscient – ne peut se faire que sous transfert. L’inconscient est indissociable du transfert. Pour autant, du fait du dispositif, le transfert au CPCT comporte une coloration particulière.

En effet, comme l’énonce Lacan, « le transfert est une relation essentiellement liée au temps et à son maniement »3 et au CPCT, du fait de la gratuité du traitement, le temps est compté. Si le transfert en est impacté, ce n’est certes pas du côté d’une précipitation mais bien plutôt dans les effets d’ouverture et de fermeture de l’inconscient que la durée limitée produit. La brièveté du traitement peut permettre une certaine ouverture de l’inconscient mais il revient au praticien de manœuvrer afin que le transfert ne vienne entraver le travail. Il s’agit là d’un maniement du transfert qui tienne compte de la durée maximale des seize séances. En s’engageant dans un traitement au CPCT, le patient se risque, bien souvent pour la première fois, à une parole vraie. Et si la psychanalyse est « une pratique de bavardage »4, celle-ci doit avoir lieu sous le registre du transfert et non du bla-bla.

Ainsi, en tant que lieu de consultations psychanalytiques dans la Cité, le CPCT fonctionne, en lui-même, comme une opportunité de transfert à la psychanalyse. À certains, il donne l’occasion de faire l’expérience de l’inconscient et, grâce à cela, d’avoir la chance de poursuivre l’aventure au-delà. Cela se joue au cas par cas. Finalement, à chacun son transfert…

Ainsi, au CPCT, nous misons sur le transfert pour produire des changements de position subjective – notamment quant à la part du sujet prise dans sa plainte – ainsi que des effets thérapeutiques rapides et durables. Et c’est bien parce que transfert il y a que les traitements gratuits proposés au CPCT, si brefs soient-ils, sont de teneur psychanalytique.

C’est ce que nous verrons cette année à travers l’exposé de cas, lors de nos trois rendez-vous cliniques « Formes du transfert au CPCT » le 27 janvier avec Fabian Fajnwaks, « Maniement du transfert dans un traitement bref » le 19 mai avec Sonia Chiriaco et « Transfert et fin de traitement au CPCT » le 23 juin 2018 avec Jérôme Lecaux.
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  1. Lacan J., Séminaire VIII, Paris, 1991, Seuil, p206
  2. Lacan J., Séminaire XI, Paris, 1973, Seuil, p11 et 15
  3. Lacan J., Écrits, Paris, 1966, Seuil, p844
  4. Lacan J., Le Séminaire, Le moment de conclure, « Une pratique de bavardage », Ornicar n°19, 1979

9 de enero de 2018

FORO INTERNACIONAL SOBRE AUTISMO. Barcelona, sábado 7 de abril de 2018. Conversaciones sobre el Foro y su política, por Neus Carbonell e Iván Ruiz

http://autismos.elp.org.es/tag/cuadernos-de-politica-y-autismo-1/

 

PRESENTACIÓN 


La presencia social del autismo plantea hoy una problemática a diversos niveles: Se habla del autismo para referirse casi exclusivamente a la infancia; los signos que describe el difundido TEA son ya tan amplios que hacen difícil definir sus fronteras en la infancia, pero también después de ésta; cuanto mayor debate sobre la terapéutica más exitosa, mayor invisibilidad también de aquellos casos que no mejoran como estaba previsto.

No existe entonces ni un discurso ni un método que se ocupe a día de hoy de los adolescentes y los adultos con autismo. Tampoco esos métodos reeducativos que vociferan para la infancia sus “evidencias científicas” se han ocupado de realizar un seguimiento sobre el destino de los niños tratados con sus técnicas, que corroborarían así las cifras de éxito que proclaman.

El real de la pubertad irrumpe entonces para poner a prueba la docilidad del autista educado. Suceden para algunos de ellos verdaderas crisis subjetivas, intratables para la familia y sin respuestas eficaces por parte de la administración. Aquellos autistas que no han encontrado la estabilidad que permite habitar el mundo son considerados así casos graves, irrecuperables y segregados en instituciones más o menos coercitivas, sometidos a una única respuesta institucional: la contención física y medicamentosa. Con la adolescencia y la edad adulta se terminó entonces con la pregunta por el autismo.

Pero, ¿Qué destinos toma aquel autismo que fue diagnosticado en la primera infancia? Son conocidos aquellos casos que respondieron bien a las propuestas terapéuticas ofrecidas. Y son conocidos también aquellos que encontraron, por sus propios medios, un modo de inscribir su síntoma en el vínculo social. Sin embargo, ¿Dónde se encuentran los autistas para los que la estabilidad que necesitan cuestiona todo tipo de modelo asistencial existente? Ese autismo, aquel que es resistente a cualquier abordaje terapéutico o reeducativo es, de hecho, la respuesta a la pregunta “¿Qué es el autismo?” Y es la excepcionalidad de cada uno de estos casos la única aproximación posible que los psicoanalistas tomamos seriamente.

Una prueba de ello son las diversas instituciones creadas en las últimas décadas por psicoanalistas de orientación lacaniana, que demuestran cada vez que la institución puede convertirse para el adulto con autismo en un otro permeable a su síntoma. El valor de invención de estas instituciones merece en estos momentos elaborarse y transmitirse a la luz tanto de las guías de “buenas prácticas”, como de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre las “medidas integrales basadas en la persona”, y la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Nos encontramos ante una cuestión fundamentalmente política a la que la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis responde con la organización de este nuevo Foro internacional, que lleva por título “Después de la infancia. Autismo y política” y que tendrá lugar en Barcelona, el 7 de abril de 2018.

Bajo los auspicios de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, convocamos a los políticos concernidos por el tema y a la ciudadanía en general a este foro de debate, que contará con la presencia internacional de psicoanalistas de orientación lacaniana, de asociaciones de padres de personas con autismo, de profesionales diversos que sostienen su práctica e investigación a partir de la pregunta por el autismo más allá de la infancia, y de sujetos que dan testimonio a su modo del real al que se encuentran confrontados.

Comité asesor:
Miquel Bassols (AMP), Domenico Cosenza (EFP), Flory Kruger (FAPOL), Enric Berenguer (ELP)

Comité científico:
Agnès Aflalo, Lizbeth Ahumada, Christiane Alberti, François Ansermet, Luisa Aragón, Paola Bolgiani, Vilma Coccoz, Mariana Alba de Luna, Bruno D’Halleux, Antonio Di Ciaccia, Elizabeth Escayola, Dominique Hovoet, Éric Laurent, Jean-Claude Maleval, Marita Manzotti, Nicola Purgato, Jean-Robert Rabanel, Jean-Pierre Rouillon, Jesús Sebastián, Bernard Seynhaeve, Alexander Stevens, Silvia Elena Tendlarz, Yves Vanderveken, Gracia Viscasillas.

Comisión de organización:
Soledad Bertrán, Lucía D’Angelo, Eduard Fernández, Erick González, Marta Gutiérrez, Marta Maside, Regina Menéndez, Jorge Sosa.
Neus Carbonell, Iván Ruiz (directores)